Controversias sobre la pila de combustible

Una publicación franco-británica contradice el trabajo estadounidense publicado en 2003, según el cual tal transición representaría un peligro para la capa de ozono estratosférico.

En unas pocas décadas, la escasez de combustibles fósiles, así como su impacto en el clima, deberían obligar a los industriales a buscar alternativas energéticas al petróleo, el carbón y el gas natural.

El hidrógeno, a través de la pila de combustible, que produce electricidad y agua a partir de hidrógeno y oxígeno, es la alternativa en torno a la cual se ha formado el mayor consenso.

Sin embargo, el impacto climático de una economía basada en esta alternativa energética sigue siendo tema de debate.

Según un estudio franco-británico publicado recientemente por Geophysical Research Letters, tal "economía del hidrógeno" tendría poco impacto en los balances químicos de la atmósfera terrestre. Si no chocan con el consenso que se ha creado en torno al hidrógeno como energía alternativa al petróleo, estos resultados contradicen el trabajo realizado previamente por investigadores estadounidenses (Le Monde, 16 de junio de 2003).

En junio de 2003, la revista Science publicó los hallazgos de una simulación realizada por investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro y el Instituto de Tecnología de California, según la cual la sustitución de los combustibles fósiles por hidrógeno degradaría significativamente la capa de ozono estratosférico.

No se cuestionó el principio de la pila de combustible. Pero dadas las imperfecciones de las tecnologías de producción y suministro de gas ligero, los autores del estudio asumieron una pérdida del 10% al 20% del hidrógeno utilizado para reemplazar los combustibles fósiles. Las cantidades de hidrógeno así liberadas a la atmósfera representarían entonces entre 60 y 120 millones de toneladas.

Según los autores del estudio publicado por Science, tales insumos alterarían los equilibrios químicos de las capas superiores de la atmósfera, contribuyendo a un aumento de la concentración de vapor de agua estratosférico y al enfriamiento de las regiones más altas del cielo terrestre. . De donde se producen reacciones de transformación de compuestos inactivos bromados y clorados, en moléculas nocivas para el ozono.

La publicación de este trabajo ha causado controversia. La revista Science publicó, en octubre de 2003, varias cartas de científicos pidiendo que los resultados de esta simulación se consideren con cautela y criticando la hipótesis de una tasa de fuga de entre el 10% y el 20%.

Fuente: LeMonde, mayo 2004

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