Misión Parasol: comprender el papel de las nubes y los aerosoles.

PARÍS, 16 de diciembre de 2004 (AFP) - El microsatélite CNES Parasol, que será lanzado el sábado por un Ariane 5 con otros seis pasajeros, debería proporcionar una mejor comprensión del impacto en el clima de las nubes y aerosoles, estas finas partículas suspendidas en el aire.

Durante mucho tiempo, solo se tuvieron en cuenta los gases de efecto invernadero para estudiar el fenómeno del calentamiento global, recuerda el Centro Nacional de Estudios Espaciales. Pero aparte del calentamiento del efecto invernadero, los aerosoles y las nubes, al proteger la radiación solar como una sombrilla, tienden por el contrario a enfriar el sistema Tierra-Atmósfera.

El trabajo de modelización ha demostrado que los aerosoles naturales (cenizas volcánicas o rocío de mar), o los creados por la actividad humana, juegan un papel crucial en el cambio climático e incluso constituyen, según la Academia de Ciencias, "el mayor fuente de incertidumbre ”en el estudio del clima.

La cuestión es determinar qué es para el planeta, globalmente pero también según las regiones, el resultado final de la competencia que se desarrolla entre este efecto parasol y el efecto invernadero.

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Parasol (polarización y anisotropía de reflectancias en la parte superior de la atmósfera, junto con un satélite de observación que lleva un Lidar) debería proporcionar algunas respuestas. Segundo satélite del sector Myriade desarrollado por el CNES, medirá la luz polarizada en varias direcciones, con el fin de caracterizar mejor las nubes y aerosoles, salvo por su firma espectral observada de forma más convencional.

Para ello, el microsatélite llevará un radiómetro de imágenes Polder de gran campo, diseñado con la contribución del Laboratorio de Óptica Atmosférica de Lille (CNRS-USTL).

La información proporcionada permitirá especificar la cantidad y distribución de tamaño de los aerosoles sobre el océano, así como su índice de turbidez (contenido de materiales en suspensión) sobre la superficie terrestre. También contribuirán a la detección de nubes, la determinación de su fase termodinámica, su altitud y la estimación del flujo reflejado en el dominio solar. También se estimará el contenido de vapor de agua.

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Parasol, que tiene una vida útil prevista de dos años, se construyó bajo la supervisión del CNES. Su desarrollo se basó en gran medida en los del programa Polder para la carga útil, y de Déméter, el primer microsatélite del CNES, para la plataforma, con el fin de reducir costes y plazos de entrega.

La responsabilidad científica de la misión recae en el Laboratorio de Óptica Atmosférica del CNRS (LOA, Lille).

Parasol se posicionará en relación con los satélites Aqua y Aura (Nasa), Calipso (Nasa / Cnes), Cloudsat (Nasa / Agencia Espacial Canadiense) para completar la formación denominada “A-Train”, un observatorio espacial excepcional que se completará en 2008 por otro satélite de la NASA, Oco.

fuente: AFP

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